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10 agosto, 2013

LA PLAZA DEL PADRE SUAREZ

 La plaza del Padre Suárez, o de los Tiros, que también la llaman así, es uno de esos preciosos enclaves urbanos que presenta esta ciudad y que en ocasiones se deja pasar sin prestar demasiada atención a lo que en ellos se puede describir. Su actual diseño proviene de una de las muchas intervenciones que allá por los años 40  (en este caso concretamente en 1943) realizó el Alcalde Gallego Burín dentro de un plan mucho más amplio de embellecimiento y regeneración de la ciudad, lo que se llevó a cabo con mayor o menor suerte según los casos.
 
A esta pequeña plaza dan su fachada dos casas señoriales del siglo XVI, un antiguo convento o un palacio decimonónico, lo que le daría idea de su esplendoroso pasado si hubiese existido entonces, pues no apareció como espacio urbano hasta principios del siglo XX. También conviven en el pequeño espacio un pilar, un monumento, un par de terrazas de restaurantes y unos cuantos alcorques de árboles cuya sombra casi oculta alguna que otra fachada, sobre todo en los meses de verano.


El lateral que la plaza comparte con la intersección entre las calles Pavaneras y Santa Escolástica es seguramente el más conocido. Aquí se encuentra el edificio monumental más conocido del entorno, que no es otro que la Casa de los Tiros, de la que no se va a hablar aquí, pues ella sola merece un libro. Sólo comentar que es un edificio del s.XVI  que impresiona por su fachada-fortaleza y que actualmente está ocupado por un Museo Histórico de la Ciudad de Granada gestionado por la Junta de Andalucía (se puede visitar ampliamente de forma virtual en su página web, aunque nada mejor que acercarse in situ a conocer sus vitrinas).  También son numerosas las actividades culturales que se realizan en la Casa de los Tiros, tal como exposiciones, presentaciones de libros o lecturas poéticas, estas dos últimas actividades ubicadas en su precioso salón de la Cuadra Dorada. A su izquierda, el edificio que ocupa actualmente el Archivo de la Chancillería, también del siglo XVI, y en el que nació en 1548 el Padre Suárez, un jesuita teólogo, filósofo y jurista, Doctor Eximio de la iglesia. Y de este acontecimiento viene el nombre que se da en el callejero oficial a la plaza.

 Además de estas dos casas señoriales del siglo XVI, encontramos en otro de los laterales, generalmente escondido entre la amplia frondosidad de la arboleda, el conocido como palacio de los Condes de Villaalegre, construido por Juan Pugnaire en 1885. Fue, tras su época nobiliaria, sede del Colegio Notarial, hasta que en 1915 lo compraron las Madres Mercedarias. Su fachada es de estilo neoclásico, con vanos distribuidos regularmente en sus tres plantas distribuidas por cornisas. En ella destaca sobre todo el elemento, adelantado al resto de la fachada, formado por el balcón aterrazado y el pórtico sobre el que se sustenta, realizado en piedra gris y formado, entre otros elementos, por cuatro columnas dóricas. 


Pero veamos ahora los elementos que Gallego Burín hizo traer a la plaza desde otros lugares para reforzar su escenografía monumental, ya avanzada por las fachadas de sus palacios. Quizás el más evidente es este monumento dedicado al actor Isidoro Maíquez. Se trata de un monumento tipo obelisco, con planta cuadrangular y realizado en piedra gris de Sierra Elvira. Ha sido un monumento muy viajero por la geografía granadina, pues de su situación inicial en el Campillo (erigido 1839), pasó a los pocos años al Cementerio (sobre la supuesta tumba del actor), luego sobre 1920 a los jardines del Genil para finalmente llegar en 1943, con la remodelación, a la plaza del Padre Suárez. Este Isidoro Maíquez fue, al parecer, uno de los más conocidos actores que ejercían por nuestro país a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Su fuerte temperamento y su voz apoyaban su carrera como actor trágico, fue amigo de Moratín y gozó del favor de José Bonaparte. En fin, un personaje en su época.  

Otro elemento que se incorporó a la plaza es el Pilar de Don Pedro, adosado al actual MADOC y antiguo convento de San Francisco Casa Grande, en el que por cierto durante algún tiempo, y ocupando también lo que hoy es la plaza, se ubicó la catedral y el edificio episcopal antes de su ubicación en la situación que todos conocemos. Se llama así porque lo mando construir para su casa Don Pedro de Mendoza, cuyo escudo aparece culminando el pilar entre dos volutas enrolladas. El agua surge de dos mascarones, tan utilizados en la construcción de los numerosos pilares que adornaban, y aún adornan en muchos casos cuando no han sido vendidos o saqueados, muchos patios de casas granadinas.  El pilar, de piedra gris, se ve enmarcado por otros tres escudos realizados en la misma piedra: el del centro y sobre el pilar, escudo de España con reminiscencias franquistas (recordemos que fue en 1943 cuando todos estos elementos se incorporaron a la plaza) y otros dos laterales que representan dos escudos antiguos de Granada, en los que aún no aparece representada la Torre de la Vela.

Finalmente, el último elemento fóráneo introducido en la plaza, es esta portada que fue la que daba entrada a la antigua cárcel ubicada en la Calle Cárcel Baja (aproximadamente donde hoy se encuentra el Monte de Piedad de Caja Granada). Es una portada del siglo XVI, almohadillada y con arco de medio punto, siendo el único resto que se conserva de la antigua cárcel del cabildo. En el cartelón central se lee la siguiente leyenda:

"GRANADA MANDO HAZER ESTA HO
BRA SYENDO CORREGYDOR SEGUNDA
BEZ EL MUYI YLUSTRE SEÑOR AREBALO DE ZU
AZO DEL CONCEJO DE SV MAGESTAD
COMENDADOR DE CARYCOSA
AÑO DE 1585"


Y aunque no se encuentre en la misma Plaza del Padre Suárez sino en la contigua Calle Ballesteros, no me resisto a hablar de la Casa de los Condes de Castillejos, que presenta (bueno, lo que queda de ella) una de las que es para mí más preciosas y originales portadas granadinas. Una portada realizada por algún alumno de la escuela de Diego de Siloé en el siglo XVI, abierta en ochava en una esquina y coronada por un balcón angular seccionado por una columna. Aquí la observamos en dos imágenes: tal como estaba a principios de los año 90 y tal como se encuentra ahora mismo. Como vemos, su degradación va avanzando cada día que pasa, pues de muchos usos (desde redacción de un periódico o cobijo de vagabundos), la Universidad de Granada iba a ubicar en él un edificio que funcionara como extensión del cercano Centro de Lenguas Modernas, pero por lo que se ve, el proyecto no ha llegado a cuajar, sumiendo al edificio en un lamentable abandono.



En un detalle, bajo el tímpano, podemos ver lo que queda del escudo de los fundadores: los Condes de Castillejo de Alazores.

En el lateral presenta originales ventanas apilastradas con balcones de hierro de decoración plateresca, pero como se ve el abandono va poco a poco cercenando la belleza de su arquitectura, incluidos cristales rotos que, con las inclemencias del tiempo, deterioran más el edificio.

El interior, o lo poco que se puede ver de él desde alguna de las ventanas detecta que en algún momento se pensó en su restauración. Los cascos, los tablones, paredes medio encaladas pueden dar la sensación de que se está en ello (¡ojalá sea cierto!), pero el abandono que refleja el edificio, simbolizado en ese tablón que atraviesa la ventana casi completamente liberada de sus cristales, indica por desgracia otra cosa. ¿No podría Granada salvar al menos la preciosa portada de este edificio?